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martes, 7 de julio de 2015

un sueño * Gabriela Oyola

Un sueño, el lugar más esperado para decir todo, para rescatarte sin que tenga que hacer tanta fuerza, para sentirme desnuda, al fin, sin tanto frío. Una canción desarmada, con una música distinta que va a destiempo y en los silencios se filtra el ladrido de un perro que ya no tengo más.

Voy a escribirte todo lo que siento. No tengo más tinta, pero no te vayas, voy a abrazarte cuando te alcance. Es que corrés muy rápido, mis piernas no te pueden seguir. Están pesadas.

No importa, acabo de encontrar un lugar que me resulta conocido, es la casa de Mecha, toman mate, se ríen. Quiero volver. Hacia atrás. 

Algo me distrae. Hay un libro. 

No recuerdo más.


Gabriela Oyola, 2015



miércoles, 3 de junio de 2015

Viajera de otoño * Gabriela Oyola

Imagen de una ciudad
(frutal)


Caminar despacio por las calles donde los gatos duermen largas siestas durante el verano. Algunos son angostos pasajes, llenos de árboles frutales, con un aroma profundo a moras . Hace muchos años las cortaba de unos enormes árboles, no era sólo un dibujo de las moras cortándolas en ramillete.
A veces la verdad no lo parece.
La hojas son delgadas, el verde es profundo, las moras se amontonan en un árbol inmenso que caen cuando el viento zonda empieza su trabajo. Ahí, al ras del suelo junté más de una. Uní el morado de las moras con el rosado de mis dedos.
Ser una fruta más al costado de una calle de provincia.
Tomar la bicicleta, subir atrás de acompañante, buscando lugares que no terminan en una calle, descansando de a ratos cuando el calor derrite las moras y el jugo cae en la tierra para saltar a las viñas con el viento justo.
Ser una uva más al costado de una finca, con una casa de adobe que apenas tiene una agujero de ventana.
Podría ser una pintura local pero es un poema de una pintura local.
Mañanas frías para cruzar el parque tan temprano, otro invierno de olores. Pequeños. Un brasero al costado de una ventana con olor a pan caliente, amasado a veces con tristezas, del camino. Sobre un fondo verde y marrón, con el sol más grande del lugar que no se achica con los días.
Crecer al costado de una vida de provincia, en el medio de una vida local, por encima de las luces de una ciudad. En la noche con una luna triste, en el día con el sol mayor.
Crecer con el poema a cuestas.


Gabriela Oyola


Gabriela Oyola se formó en la carrera de artes combinadas en la UBA. Hizo y hace un poco de todo: audiovisual, producción, investigación, crítica. No olvida que en su costado más informal le encanta peinar para cine o publicidad. Se considera una paseante de la vida, le encanta e investiga sobre el cine clásico argentino de la década del 50´. No le gusta la docencia pero sí el trabajo en equipo. Ha presentado trabajos de video- poesía para distintos festivales y realizó una muestra de video-poesía e instalación “íntima”. En breve presentará su primer libro Imagen de una ciudad por Viajera Editorial.