Mostrando entradas con la etiqueta Mana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mana. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de agosto de 2014

En el analista o el toro por los cuernos - Mana

En el analista o el toro por los cuernos

1–
Realmente no sé bien cómo es esto. Ésta es mi primera vez, así que creo que lo mejor sería improvisar. No creo que el asunto sea conmigo. Más bien creo que ocurre en la interacción.
Evidentemente tiene que ser así.
De hecho, ¿qué sentido tendría todo si no?
2–
¿Se da cuenta? Por eso llegué hasta acá.
—No, realmente no, pero
Entonces se calla y escucha. Porque guardarse las cosas hace mal. Hace daño, un gran daño. Un daño de la
gran puta.
3–
No es conmigo el asunto. El asunto lo hacemos todos. El asunto en cuestión no existe. Porque si no fuese así, seguiría siendo así. Volvería a ser asunto y esto no tendría sentido.
—Claro, sí, seguro, pero la idea era
La idea puede haber sido de una forma, pero ya no.
Esto cambió.
Dejó de existir el lugar de la resignación. Del conformismo.
4–
Hasta ahora la cuestión era así, simple, sin pensar demasiado.
Sale de su casa. Para salir de su casa se tuvo que haber levantado. Para eso tiene algún sistema. Un reloj
despertador, una radio, un televisor, un canario, un gallo, una mujer precavida, un marido tierno. Se baña,
o no. Se viste –para vestirse tiene que elegir–.
Y si no, busca entre lo que tiene, lo que lo lleva a elegir.
Desayuna, o no.
Sale de su casa, como quiere o como puede. Llega a donde quiso dirigirse, o no.
Pero llega a un punto. Y así sigue su día. ¿Mejor que qué? ¿Peor que qué?
—Seguro, sí, pero entonces me
5–
Entonces, nada. Entonces, mis huevos. Entonces, ¿dónde? Entonces, para qué. Entonces, veo parejas de la mano. Para volver a estar de la mano. Veo divorciados. Para volver a la soltería. Volver a la jungla.
Entonces, veo chicos entrando a un jardín de infantes. Mujeres comprando anticonceptivos en la farmacia.
Comprando pañales para 80 kilos. Entonces, es momento de hacer un cambio.
Hoy vamos a cambiar, mi querido amigo.
La idea original mutó.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.


Oscar Domínguez


viernes, 20 de junio de 2014

Deriva de un ex - Mana

Deriva de un ex

buenos aires espera el aguinaldo para alimentar pretensiones
ganando tiempo editaste una nueva tapa
foto a color y comentarios facilistas.
sigo acá
piel de gallina en los pies, raspando un piso blando
viendo los andamios chirriar
busco en los escaparates
cerca de los best sellers que se venden
para sostener mesas chungas.
el boeing despegó
y en la ejecutiva no te guardaron asiento.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.



Room, Stephen Shore

miércoles, 7 de mayo de 2014

Testigo tácito - Mana

Testigo Tácito

Los síntomas aumentan
uno a uno me van poblando
la precisión de tus palabras no afecta
no hace
simplemente no es.

Ahora los estigmas
–colonizando
dermis, poros y lunas–
son evidentes.

Perdón por expresarme como un jornalero.
Por tener los vicios de un mensú.

Esta vez, una cicatriz
no es otro recuerdo
Tuyo.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.



Stephen Shore

miércoles, 16 de abril de 2014

Contrafrente - Mana

Contrafrente

Me incorporo sabiendo que va a doler
no la cabeza, más bien el cuerpo
(pura anécdota).
La ventana tiene olor a viejo
de cuando te reflejaba la cara
–evidencia que pasó mucho ya–.
Nunca me gustaron las cortinas
en una época a vos tampoco.
cuando no había filtraciones ni techos falsos
la era de la luz prendida, sólo por buscar algo
no el apagón para escondernos del otro
justificación de estar ahí
juntos.
Sin mamparas.
Era el momento en que podías no estar
pero era como si.
cuando las discusiones no eran peleas
de eso solamente quedó la medianera vecina.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.



Pío Collivadino

martes, 25 de marzo de 2014

Sin desbarrancar - Mana

Sin desbarrancar

Me gustan los tipos de traje.
Casi sin querer, mirando mis All Stars negras, se te
escapó la reflexión.
Caminamos por Libertador, me agarraste de la mano.
Encima me tengo que bancar que la mujer me mire con
una cara de culo tremenda.
Acusaste odio de ojos profundos, que hizo contraste
con tu postura laxa.
Ahora tu cara dice dame tiempo.
Ahora me explicás que a tu viejo le gusta la gente de
campo
que sepa la importancia de los ciclos de la luna y la
rotación de cultivos.
Vos, con tus autos caros y tu falsa simpleza.
Ahora tu reloj dice 16:08 y veo el cielo rojo, con
estrellas.
Amar. Ajam. Ay. Aggh.
Y tantas vocales te confundieron.
Te avisé cómo iba a ser. Sin verde y con macetas.
Cambiando lujos por pernocte
amaneceres con besos en la boca.
Querías una marca en tu almanaque
y no te bancaste que el martes sea martes
te ofrecí pornos y cornetas
aunque lo único que te interesaba del carnaval eran
máscaras y antifaces.
Amar–Ajam–Ay–Agggh


Mana, herpes.
Viajera, 2010.



Helmut Newton

martes, 11 de marzo de 2014

Una estampita en tu espejo - Mana

Una estampita en tu espejo

la herencia es tu sombra
sin miedo a la luz
vigilándola
atrás tuyo
bien de cerca.
Recuerdos del principio que saben diferente
besos con gusto a crema agria
ovarios de YolliBell.
Me hiciste creer que íbamos juntos
pero me reclamabas haberte relegado.
A la par, dirigías la tropilla con otro rumbo
y tu sombra te bancaba la parada.
La abuela terminó los bueñuelos temprano.
Invitala
y no supe qué decirle.
El aceite manchó la mesada y la alfombra.
No más ex.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.

sábado, 22 de febrero de 2014

Palermisado - Mana

Palermisado

Vírgenes putas desfilan perramus en días soleados
vos querés no
pero sí.
Buscando director de orquestas nasales
diste bandera a cuadros.

Triste corderito porfiado.
Ícaro de alas pelirrojas
ajusticiate en la hoguera de paranoia.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.



Helmut Newton

sábado, 15 de febrero de 2014

Lágrimas porteñas - Mana

Lágrimas porteñas

Buenos Aires llora.
Imbécil meteorólogo encuadrado en 720x568 pixels
/anuncia alerta
comentarista ignorante del corazón.
Salguero llora tus frustraciones
Coronel Díaz, tus sueños
Panamericana sabe cuánto más de vos que vos misma.
Semáforos ciegos dan paso
esperando que un nuevo dolor tape al anterior
hay memoria en tus músculos
y una lengua disecada
con papilas gustativas hablando desde el recuerdo.
Tacto solitario, no buscado.
Y Buenos Aires de testigo.


Mana, herpes.
Viajera, 2010.


Diagonal y Florida. Pío Collivadino.

miércoles, 22 de enero de 2014

Tu número ya no suena - Mana

Tu número ya no suena


Poco importa cuántos teamo hayas escrito
los borraste uno por uno de una sola vez
palabras vacías en boca actoral
oídos prestados en una cara que dicenada
cuerpo entero hecho de mentiritas
(el papel protagónico es todo tuyo)



Mana, Herpes.
Viajera, 2010.
Margaret Durow

sábado, 11 de enero de 2014

Moderna de pura cepa - Mana


Moderna de pura cepa

Buscá marido en el msn
amante en el chat
y novio por sms.
Dejá el celular en casa, pequeña
guardalo bajo llave
conseguite un spot wi fi
etiquetate en el facebook
twitteá con forasteros
y meditá.
Meditá mucho
El tiempo corre y yo no estoy para pararlo
una tormenta eléctrica
nos espera en la próxima esquina.
Tus venéreas ahora son parálisis cibernéticas


Mana, Herpes
Viajera, 2010.



Peter Lindberg

miércoles, 3 de julio de 2013

Mana: Rojo




"Tablecloth", Ryan Hancock.







Domingo en familia


la abuela volvió a contarme la misma historia
ella sola y la familia en su contra
el abandono
la casa rematada
los chicos que crecían
coser uniformes
las agujas gastadas
comprar flores
el mismo bondi ida y vuelta a chacarita

la abuela no tenía cyberamigos ni juegos en red
y la pasaba como el culo
pero no se quejaba
no tenía fatiga crónica
o abulia existencial

la corrección en tu idioma da desconfianza
de la onestidad
sin hache, muda como vos cuando te hablo
y mirás para otro lado
cuando ensayás respuestas
siempre con corrección
y sin honestidad
hoy espero que ella te conozca
que la mires a los ojos
y hasta te escuche hablar del cansancio y la letanía.





Mana, herpes, Viajera Editorial, 2010.


jueves, 2 de mayo de 2013

Maugeri lee a Mana en la Feria del Libro




Cecilia Maugeri leyendo un texto de herpes en el Mundial de Poesía de la Feria del Libro



Hoy no me preparés el almuerzo de mañana

Abrí el Tupperware esperando que algo haya cambiado
(masa, jamón, suero cobrado como queso,
y más masa carbonizada, a falta de una, 
eran dos la porciones de inmundicia,
teniendo la soberbia de presentarse en forma geométrica,
"porciones" fueron llamadas antes de inmortalizare
en el atemporal TupperWare).

Sesenta y seis cepillados de dientes, cuarenta y cuatro
aperturas y sus cuarenta y cuatro correspondientes
cerradas; exactos veintidós días que el objeto
era cargado y descargado del mismo contenido.
Los había visto y sufrido en todas las variantes
posibles, porciones isósceles, equiláteras, escalenas.
De cuatro lados iguales, dos y dos.
Con cortes semicirculares.
Tres lados iguales y uno en diagonal.
Con repulgue.
Sin repulgue.
Y cuando las opciones se agotaban, volvíamos al inicio.

Probé dejándolo al sol.
Nada.
Abandonarlo a la intemperie.
Mismo resultado.

Traté de olvidarlo junto a la Eskabe.
Igual decepción.
Someterlo al transporte público.
Cadena de fracasos.
-parecía ser que una y otra vez el envase apodado "taper",
se las traía conmigo-

Volví a abrirlo.
A mirar el interior. El suyo y él del contenido.
Separé, como diría el abuelo que nunca tuve,
la paja del trigo.
Ya no importaba si era pastel de papas, lomo
embuchado o la amorfa masa y su relleno.
Aparté su producto, dejándolo cuidadosamente
en una bolsa dentro de un cesto.
Lo miré a él. A su tapa raída, quizás antes transparente.
Su pretenciosa forma cuadrada
y su ridículo color anaranjado.

Busqué la medianera.
Asumiendo que las fuerzas no iban a alcanzarme,
desistí.
Un intento fallido hubiese significado que él
resultase victorioso.
Volví a guardarlo en mi pequeño bolso de mano.
Unas cuadras más adelante, encontré
una amable fogata.
Lo retiré del bolso.
Volví a mirarlo.
Las llamas lucían calientes.

Si hubieses cooperado.

Su estructura ya no parecía tan inmutable.

Si me hubieses entendido.

El naranja parecía aplacarse, mientras las flamas
se peleaban por crecer dentro de la fogata,
devorando ansiosas su plástico alimento.


Mana
herpes, Viajera Editorial, 2010.





jueves, 17 de marzo de 2011




El primer libro de este autor novel que oculta su nombre en su imaginación y del que sólo se conocen oficio y estado civil es una verdadera piña en la sien: convivencia de poesía, prosa y teatro, sus textos son una voz que a veces etérea y otras sólida se pregunta por la existencia.

Por Nicolás Alonso

Buenos Aires, marzo 14 (Agencia NAN-2011).- Mana invita a la fantasía, a la magia, a la alquimia literaria por la cual un libro puede convertir a su autor en personaje. Mana es un suceso, “ocurre en la intersección” entre un seudónimo que vela su identidad, que la diluye, y un heterónimo, al estilo de Fernando Pessoa, que funda una de la nada. Este seudónimo (si se opta por esta caracterización) toma su entidad, su razón de ser, de herpes (Viajera Editorial), el primer libro de este novel y talentoso escritor que oculta su nombre para confundirlo con los personajes de su propia imaginación. Sólo se sabe su oficio: redactor publicitario al que “nunca le llegó la época de la purpurina”, y su estado civil: “formalmente soltero, realmente suelto”.

herpes funciona como una lengua multiforme que hace de las palabras (esas que usamos para conversar, para realizar transacciones de negocios o para enamorar a una chica) armas que se vuelven contra el propio lector, e incluso (se intuye) contra el propio escritor. herpes mina el lenguaje, el ambiente y todos los objetos cotidianos, configurando un Buenos Aires que se enrarece en la mirada particular del narrador. En “Hoy no me prepares el almuerzo de mañana”, Mana describe la crisis existencial del hombre asediado por la opresión de un Tupperware, con desenlace trágico (“Si hubieses cooperado [...] Si me hubieses entendido”).

Este libro de tapa roja rabiosa y título en minúscula es un golpe inesperado que se expresa en diferentes facetas ante la imposibilidad de pronunciarse. Es un decir profundo, un decir que cala hondo, que atraviesa el cuerpo del lector cual personaje fantasmagórico. Unas veces se planta y mira de frente, cara a cara, con la extrañación de saberse entrando a un mundo que quizás no pueda dominar. Como en el relato “La Anticuaria”, ese lugar imposible donde lo conocido, lo normal (eso de todos los días) asume un halo de extrañeza que roza lo siniestro. Este ser irónico, en conflicto con su mundo, que de a ratos pareciera no asumir sus condiciones de existencia, llega hasta el lugar (la Casa de Antigüedades) a través de la indicación de “el Astro”, una suerte de amigo/alter ego del protagonista: “929. Fendase. Mano derecha. Tercer local. Así decía la tarjeta. La misma que el Astro me entregó ayer a la noche. La misma que si no hubiese tenido la pesadilla que tuve”. Otras veces esta voz llega desde otro lado, con historias o fragmentos de amor imposible. Como en “La helada pasó y quedamos en pie”, “Sin mediar con tus 140 teclas, o mejor dicho, tu código digital”, o en “La media sombra te dio ceguera”.

Lengua multiforme, o lengua imposible. Eso es, quizás, el nudo de herpes. Teatro, prosa, poesía. No es mixtura, no, tampoco un experimento, una alquimia de diferentes estilos licuados bajo un nombre común (herpes). Es una voz, por momentos etérea: entretejiendo mundos, hilvanando atmósferas siempre viciadas por la incomunicación, la soledad y la tristeza disfrazada de humor irónico. Por otros, sólida, clara y tangible. Logra el efecto de una trompada en la sien (“no hay billete que valga tanto/ para bancar esta convivencia).

De alguna manera, herpes es una lengua imposible, un intento desesperado por encontrar la forma de decir aquello para lo que aún no se crearon las palabras correctas. Es una voz que, como todas, nunca puede encontrar la palabra que la colme, que la llene, que la totalice. La voz en herpes sólo intenta decir, no experimentar con la poesía, la prosa o el teatro. Sólo pronuncia, sólo dice sin atender a las fronteras que los géneros o las categorías imponen. herpes pasa, dejándo al lector anonadado como por un golpe inesperado. Contaminado, perturbado, “ahora los estigmas/ -colonizado/ dermis, poros y lunas-/ son evidentes”.