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jueves, 12 de marzo de 2015

Minuto de Terror - Nicolás Di Candia

Yo creía que jugaban
no paraban de hacer chistes
hablaban en clave
con recursos literarios
y niveles de lenguaje
el mundo estaba lleno de humor
de ingenio
de poesía.

Yo participaba
estaba encantado
comprendía al mundo
y el mundo me comprendía
sin pensar lo mismo
compartíamos un idioma
una forma de encarar la vida
destinada a perfeccionarse.

Pero no
era mucho más simple
las palabras decían lo que querían decir
lo aprendí con el tiempo
no eran parodias
decían lo que pensaban
era en serio
de verdad pensaban eso.

De pronto me di cuenta
todo era cierto
no había niveles
el humor se convirtió en afirmación
el sarcasmo se hizo postura
las metáforas fueron palabras.

Y ahora
el mundo me asusta.




Nicolás Di Candia, 2015.


Edward Hooper




miércoles, 17 de diciembre de 2014

El fuego no se apaga - Nicolás Di Candia

El fuego no se apaga

Una súbita oscuridad llevó a todos a silencio. La única luz venía desde la cocina, de donde se acercaba la torta junto a su portador oficial.
Los invitados, al darse cuenta, entonaron entusiasmados el feliz cumpleaños. Al terminar la melodía, todos estaban expectantes cuando el cumpleañero se dispuso a soplar las velitas.
Tomó aire y luego exhaló. Su viento extinguió las pequeñas llamas. Los presentes aplaudieron la consumación.
Pero en ese instante se produjo un hecho inesperado. Las velas, solas, volvieron a encenderse. El apagado había sido incompleto. El aplauso se interrumpió.
El cumpleañero, desanimado pero no vencido, volvió a soplar. Las velas se apagaron, y otra vez se encendieron. Era tal vez un símbolo de la resistencia ante el paso del tiempo. El fuego que se volvía a encender era la llama de la vida, que se niega a extinguirse.
Pero los invitados comenzaron a perder la paciencia. Querían proseguir con la fiesta. El cumpleañero sopló con más fuerza. Pero las velas una vez más retomaron la llama.
Fue entonces cuando intervino un invitado. Mojó la yema de dos dedos y presionó fuerte sobre cada pabilo, hasta que sólo hubo humo.

Todos aplaudieron un nuevo triunfo del hombre sobre el fuego.


Nicolás Di Candia, 2014.

Foto: AEZ


martes, 2 de diciembre de 2014

Aniversauro * Adelanto de Reléame

Aniversaurio

En el día de la fecha se cumplen 65 millones de años de la extinción de los dinosaurios. No es un aniversario cualquiera.
En realidad, debe tenerse en cuenta que algunos dinosaurios sobrevivieron un poco más. Lo que ocurrió el 2 de diciembre de 64.997.986 antes de Cristo fue la caída del meteorito en lo que luego se conocería como el Yucatán. El impacto causó muchas muertes directas, sin provocar la extinción en forma instantánea.
Pero lo que sí causó un daño irreparable fueron las partículas dispersadas por el impacto. La atmósfera de la Tierra se oscureció de repente, y se anuló toda la fotosíntesis. Las plantas murieron, y sólo sus semillas quedaron intactas para crecer cuando aclarara. Los animales que vivían de las plantas, y los que vivían de ellos, perecieron sin remedio. El evento liberó a los mamíferos, que antes estaban limitados a una vida escurridiza en un mundo de gigantes.
Este año se celebrará con muchos eventos a los dinosaurios y su extinción. Nosotros, que sin su ausencia no existiríamos, debemos rendir honor a aquel final y tenerlo en cuenta para que no nos pase algo similar.
Las celebraciones ocurren todos los 2 de diciembre, pero no es frecuente que se cumpla un número tan redondo. La última vez, en 997.886 antes de Cristo, nuestra especie no había desarrollado la matemática ni la paleontología. Y el próximo aniversario grande, cuando se cumplan 70 millones, puede llegar a ocurrir demasiado tarde.
Por eso es muy importante este acontecimiento. Es verdaderamente un evento excepcional, que ocurre menos de una vez en la vida. Nuestra generación tiene el privilegio de presenciar este momento, y ese hecho fortuito es parte de lo que se festeja.
Así que debemos aprovechar para participar ahora. El año que viene, cuando se cumplan 65.000.001 años, no va a ser lo mismo.



Nicolás Di Candia, Reléame.
Viajera, 2014.


miércoles, 8 de octubre de 2014

El baño y el otro lado - Nicolás Di Candia

El baño y el otro lado

No sabía que tenía diarrea. En general no se hace notar hasta último momento. Por eso, cuando sentí la urgencia, al principio no reaccioné. Supuse que podía esperar. Y me equivoqué en el cálculo. Por suerte, me di cuenta del error, pero tuve que apurarme para llegar al baño a tiempo.

No podía perder un minuto. Sabía que no debía dejar que nada me interrumpiera. Era necesario prescindir de todo material de lectura. La urgencia lo ameritaba.

Como estaba bastante lejos del baño, tuve que correr. En el camino abría puertas, prendía y apagaba luces. Mientras, para ganar tiempo, me iba desabrochando el pantalón. Aunque tomé velocidad, me ocupé de tener el suficiente cuidado para no toparme con ningún obstáculo que me interrumpiera el trayecto. Si tiraba algo, lo levantaría al regreso.
Justo cuando faltaban unos pocos metros para el baño, se me apareció un fantasma. Una figura traslúcida vestida con ropa del siglo XVIII, se paró frente a mí y con un extraño acento me dijo: “Traigo un mensaje del otro lado”.
Pero yo no tenía tiempo para estas cosas. En ese momento, lo natural era mucho más importante que lo sobrenatural. Seguí mi camino, pasé a través del fantasma y logré llegar a tiempo al baño. Antes de atravesarlo pude ver cierta confusión en su rostro.
Pasé los siguientes minutos en el baño, preguntándome qué comida podría haberme caído tan mal. Luego de un rato, ya aliviado, tiré la cadena y me acordé del fantasma.
Después de lavarme las manos, lo busqué por toda la casa. Ya no estaba. Tal vez se había ofendido. Tal vez pensó que yo no estaba listo para lo que querían comunicarme. No sé qué pudo haber ocurrido. Y aunque siempre que paso por ahí lo recuerdo, nunca más lo volví a ver.


Nicolás Di Candia, Léame.
Viajera, 2011.


jueves, 17 de julio de 2014

Nicolás Di Candia en la SADE

Ciclo Nuevas tendencias literarias argentinas 
del Centro Cultural de la Cooperación y la SADE

Viernes 25 de julio a las 19hs.: Literatura y nuevas tecnologías.

Participan: Florencia Abbate, Leandro Ábalos Blacha (Ed. Entropía), Nicolás Hochman, Leticia Martin (revista Tónica) y Nicolás Di Candia.

Coordinan: Juano Villafañe y Santiago Alonso.

Casa Leopoldo Lugones: Uruguay 1371, primer piso, CABA.


lunes, 30 de junio de 2014

Planta vegetariana - Nicolás Di Candia

Planta vegetariana


Son conocidos los casos de plantas carnívoras, pero nunca se había documentado una planta que se alimentara de los frutos de otra. La Oliviscus exputera crece debajo de los olivos y coloca sus trampas estratégicamente para recibir las aceitunas que, una vez maduras, caen sobre ellas.
Una estructura cóncava las recibe. Dentro de sus pétalos modificados se encuentra una colección de jugos gástricos que digieren la aceituna y absorben sus nutrientes. Cuando el fruto del olivo cae sobre la Oliviscus, una tapa se cierra para impedir que los insectos penetren en la cavidad y roben a la planta su sustento.
Luego de algunas horas de digestión, la planta extrae todo el valor energético. Sólo después abre la tapa. Un curioso sistema le permite almacenar a todas las aceitunas que puedan caer mientras la tapa está cerrada. Van a parar a un pequeño depósito a un costado, y cuando la tapa se abre activa una palanca que envía la siguiente aceituna al interior del recinto.
Pero antes de abrirse, para completar la digestión es necesario expulsar el carozo. La Oliviscus lo hace mediante unos agujeros que están a los costados de la cavidad. La planta lleva el carozo hacia los agujeros, de tamaño reducido, y presiona sobre ellos con tanta fuerza que después de unos segundos el carozo sale
disparado y aterriza decenas de metros más lejos.
Previamente, la planta inserta en el carozo una semilla propia.
De ese modo, cuando crece un nuevo olivo, debajo también crece una Oliviscus, y el ciclo se renueva.


Nicolás Di Candia, Léame.
Viajera, 2011.

Kyle Ford

lunes, 23 de junio de 2014

Martes 24/6 Presentación: Mis peores poemas de amor y Encontradas y Perdidas




Mis peores poemas de amor / My Worst Love Poems
de Karina Macció
Traducción: Annie McDermott

Lecturas performáticas: Virginia JanzaAlejandro Chaluat y Luján Chaluat,Martin Po
Proyección: Gabriela Oyola

Encontradas y Perdidas
Palabras de Cecilia Maugeri / Lectura y palabras de Ricardo Czikk

Presentación a cargo de Nicolás Di Candia y Eugenia Coiro.
Músicos invitados: Lola Ullmann-Diego Medina

Martes 24 de Junio, 19h. Casa de la Lectura. Lavalleja 924, Villa Crespo.

Encontradas y Perdidas, de Andrea Larrieu. Libro de relatos sobre mujeres al límite en el contexto de la Argentina actual. Por colección Descubrir de Viajera// El encuentro y la pérdida terminan siendo dos caras de la misma moneda, que inevitablemente ponen a la mujer frente a otro par indisoluble: la vida y la muerte. Las historias que narra Andrea Larrieu nos trasportan a un momento en que todo puede cambiar: tal es su intensidad. Cecilia Maugeri

Mis Peores Poemas de Amor / My Worst Love Poems, de Karina Macció con traducción al inglés de Annie McDermott. Libro de poemas bilingüe que vuelve a los poemas de amor desde una visión refrescante y descontracturada. Incluye la Oda a Keanu Reves. Integra la colección Bífida de Viajera.// La poesía de Karina desconfía del lenguaje y al mismo tiempo cree en él desesperadamente. El lenguaje en el que creemos que podemos confiar es precisamente aquél en el que no deberíamos hacerlo. Pero es también a partir de este lenguaje que podremos alcanzar una genuina forma de comunicación (…).Y esto es lo que el poema de Karina apunta a hacer: su lenguaje es íntimo y físico, al igual que el sonido, el ritmo, la música. Annie McDermott

jueves, 5 de junio de 2014

Usted es de los buenos - Nicolás Di Candia



Usted es de los buenos

Enhorabuena. Como se desprende del hecho de que está leyendo, usted lee. Es momento de felicitarlo. Toda persona respetable debe leer, y usted lo hace.
Tal vez usted no sepa que existe mucha gente que nunca lee en su vida. Gente que desperdicia su alfabetización cuando la actividad más parecida a leer que practica es mirar carteles publicitarios. Por suerte usted no es de ésos. Usted lee, por lo tanto, si no es una persona ilustrada y culta, va camino a serlo.
Albricias.
Siéntase bien. Usted es superior porque lee libros. No como otros que se creen muy superiores y no leen más que revistas o diarios. Eso no es leer. Eso es consumir. En cambio, los libros no son objetos de consumo, son santuarios de la cultura y el saber. Excepto los best sellers, claro, que son revistas disfrazadas. Pero usted nunca los leería.
No. Lo que lee usted es Literatura. Por ahí no siempre de la buena, porque no sólo usted no es perfecto (aunque el hecho de que lee muestra que no es arrogante y quiere ser aún mejor), sino que no se sabe antes de leer algo si es bueno o no. Y además, leer algo malo cada tanto le permite discernir, darse cuenta de que no todo lo que brilla es oro.
Por eso la literatura designó a este texto para felicitarlo. Estas líneas están dedicadas a usted, y son lo menos que merece. Sería bueno hacerle un homenaje con toda la pompa, pero es muy difícil, porque la literatura no da mucho dinero como para andar haciendo esas cosas. Los que podrían hacerlo son los semanarios de poca monta, que tienen muchos más “lectores”, y de hecho a veces retribuyen a quienes consumen sus productos con premios de diversa índole.
Sin embargo, como es justamente el hecho de que usted no se rebaja a la cultura masiva lo que amerita nuestro homenaje, debemos contentarnos con hacerle saber que está en un círculo privilegiado. Son pocas las personas como usted, que valoran tanto la literatura que hasta la leen. Hay mucha gente que piensa
que debería leer, pero no lee nada. Son personas que pertenecen al grupo mayoritario porque ahí no corren riesgos ni sufren dificultades, y poseen la lucidez para darse cuenta de lo que hacen, pero no el coraje como para dejar de hacerlo.
Usted tal vez se codea con gente que tiene sus mismas prácticas culturales, y por eso no le parece nada extraordinario. Pero no es así. Lo suyo es meritorio. Sépalo. Ésta es una de las verdades que le acerca la literatura, gracias a que usted lee. Y así como usted sabe que leer lo convierte en una persona mejor, en
esta oportunidad nosotros, los escritores, tenemos el placer de confirmárselo directamente.
Felicitaciones.


Nicolás Di Candia, Léame.
Viajera, 2011.

viernes, 23 de mayo de 2014

Escritores de Viajera Editorial charlan sobre literatura, polìtica cultural, nuevas tecnologías

 Karina Macció, Nicolás Di Candia y Diego Recalde participan de este ciclo en la SADE. Agendálo!

Sociedad Argentina de Escritores (SADE)
Espacio Literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Coordinación general: Juano Villafañe y Santiago Alonso
Presenta: Alejandro Vaccaro

Casa Leopoldo Lugones. Uruguay 1371, 1º Piso - CABA, a las 19:00


Con éste ciclo proponemos dar a conocer las problemáticas más importantes que se desarrollan en los diversos campos de la literatura contemporánea en nuestro país. Considerar el conjunto de temas  que se vinculan con las políticas culturales, en relación a la legislación cultural, derechos de autor, subsidios, abordando las tendencias literarias actuales, la circulación del libro y el impacto en el publico lector. Durante las jornadas se presentan una gran diversidad de temas relacionados con los subsidios para el mantenimiento de las pequeñas editoriales, las necesidades que tienen las revistas culturales independientes, las nuevas tendencias estéticas, el sentido de la literatura en el contexto actual, la relación entre la literatura y las nuevas tecnologías, la importancia del pensamiento crítico, el compromiso de los/as escritores/as frente a los problemas político-culturales y la necesidad de agremiarse,  la situación legal y cultural de la traducción literaria. 
Este ciclo está acompañado por un trabajo de investigación a cargo del Lic. Santiago Alonso (Letras, UBA)

PROGRAMA
[VIE 30/05]
Los temas de la literatura y la política cultural en la Argentina
Invitados: Karina Maccio (escritora, Viajera editora), Néstor Barrón (escritor), Kenia (revista CRAC), Susana Cella (escritora y traductora) y Felicitas Casillo (escritora).
[VIE 25/07]
La literatura y las nuevas tecnologías
Invitados: Nicolás Hochman, Nicolás Di Candia (escritor), Leticia Martin (escritora, revista Tónica), Florencia Abbate (escritora) y Leandro Ávalos Blacha (editorial Entropía).

[VIE 29/08]
La situación de las editoriales independientes
en la Argentina

Invitados: Julieta Obedman (Van editora), Guido Indij (editoriales Interzona, La marca y Asunto impreso), Miguel Villafañe (editorial Santiago Arcos) y Nurit Kasztelan (editorial Excursiones y Librería mi casa).
[VIE 26/09]
El mundo de las escritoras y los escritores
Invitados: Selva Almada (escritora), Julián Axat (escritor), Diego Recalde (escritor) y Alejandra Zina (escritora).

[VIE 31/10]
La situación de las revistas culturales
en la Argentina

Invitados: Jimena Néspolo (revista Boca de sapo), Juan Terranova (revistas Paco y Tónica), Mariano Abrevaya Dios (revista Kranear) y Mariela Acevedo (revista Clítoris).
[VIE 28/11]
Las problemáticas de los traductores
de literatura en la Argentina

Invitados: Pablo Ingberg (escritor y traductor), Rodolfo Alonso (escritor y traductor), Lucila Cordone (traductora) y Alejandro González (traductor)..

sábado, 29 de marzo de 2014

Grito gutural - Nicolás Di Candia - Adelanto del nuevo título de Viajera

Grito gutural

El grito sale de mis entrañas. Grito por fuera y por dentro. Todo mi ser al unísono. Cada una de las partes de mi cuerpo se unen en este grito unánime y estremecedor. Nunca había sentido tanto consenso interno, ni tanta necesidad de expresarlo.
Es un grito de desesperación que viene del fondo de mí, y también de otras partes más cercanas a la superficie. Necesito que el mundo exterior se entere de lo que me pasa, y me cuesta comunicarlo con los métodos habituales. Y mi cuerpo, frustrado, decide retirarle a la boca el privilegio de ser el único vocero de sus inquietudes. La boca pasa a ser sólo un canal para el sonido.
Durante la vigencia del grito, mi cuerpo vibra. En el espejo me veo fuera de foco. No veo de dónde proviene el sonido, sólo una masa amorfa. Pero lo escucho muy claramente, no es posible ignorarlo.
El cuerpo vibra a una frecuencia tal que pierdo la noción de dónde estoy. También pierdo la noción de cuál es mi boca, porque las distintas partes del cuerpo están funcionando como bocas múltiples, que generan cada una un sonido igual al de las otras. Es un gran estruendo que se retroalimenta.

Los decibeles me empiezan a hacer mal. Trato de taparme los oídos, pero no los encuentro, están convertidos en bocas. Se aturden a sí mismos. Quiero cerrar la boca y lo logro, pero todas las demás quedan abiertas y sólo sé cerrar la regular. El ruido que sale de mí me envuelve y me atrapa. Termino preso de él. El grito me traga, me digiere y me desintegra. Queda el sonido solo, tronando cada vez más fuerte, marcando el contorno de lo que fui.


Nicolás Di Candia, Dos Bocas
Próximo título de Viajera.


viernes, 14 de marzo de 2014

Nicolás Di Candia - Anticipo

Estás ahí
en la torre
esperando al príncipe
que no aparece.

Kelly Louise Judd
Yo no quiero
ser príncipe
y vos
no engañás a nadie
tampoco sos princesa.

Entonces bajá
salí de esa torre
cortate esas trenzas
caminá por el pasto
manchate los pies.

Bajate
para estar a tu altura
vas a encontrar
que de repente
otros la comparten.

Sólo vos
te podés rescatar
de esa torre
no esperes
que venga alguien
a decirte
que te saca
(después va a ser él
el que decida
por vos).

Buscá un igual

desprincesate.



Nicolás Di Candia, Dos Bocas
Próximo título de Viajera


viernes, 28 de febrero de 2014

La danza de los vúmetros - Nicolás Di Candia - Adelanto del próximo título de Viajera

La danza de los vúmetros

Suena la música
las agujas se mueven
emocionadas
al compás.

Fluye la alegría
por su mundo iluminado
bailan con la energía justa
que les dicta la música
no con pasos predefinidos
si es baja, son sutiles
si es alta, se mueven a lo loco.

Bailan con todo su cuerpo
mientras dura la canción
cuando vuelve el silencio
se quedan quietas
expectantes
esperando que otra vez
aparezca el ritmo
una nueva música

para volver a bailar.



Nicolás Di Candia, Dos bocas.
Próximo título de Viajera


sábado, 8 de febrero de 2014

Trazo de los libres - Nicolás Di Candia - Adelanto del próximo título de Viajera

Trazo de los libres

Se oyó ruido de rotas cadenas. En todos los bancos y oficinas, las biromes volaron. Se liberaron de sus ataduras y salieron al mundo.
Las personas responsables de su anterior prisión intentaron atraparlas, pero la determinación de cada birome por ser libre pudo más que la voluntad de sus opresores. Las instituciones se quedaron sin material de escritura, y tuvieron que pedir disculpas a los clientes, que debieron usar las suyas.
Mientras tanto, las biromes recorrían la ciudad. En el centro había una gran columna de biromes, que se confundía con las palomas y, a veces, trazando líneas sobre ellas. Algunas desplegaban un instinto agresivo en forma de manchas de tinta que lanzaban hacia los transeúntes. Eran en general las que habían sido maltratadas durante su cautiverio, y como resultado habían perdido las tapas, los tapones posteriores y los escrúpulos.
Aparecieron líneas trazadas en las paredes, suelos, columnas, esculturas y demás elementos urbanos. Las biromes no se dejaban dominar, hacían ver su rebeldía a cada paso. Las autoridades intentaron remediar la situación mediante el lanzamiento de una cuadrilla armada con algodones y alcohol, que tenían la misión de borrar todo rastro.
Hubo personas que lograron capturar a algunas y colocarlas en sus bolsillos, pero solían escaparse a la menor oportunidad, dejando un manchón como protesta.
Con el correr de los días, mientras la mayoría de las biromes seguían en el cielo disfrutando de la liberación, algunas hicieron un acercamiento tentativo a ciertas personas. Ya no se prestaban al juego de la propiedad, pero estaban dispuestas a cumplir su cometido de escribir, si eran bien tratadas. Los nuevos dueños que comprendieron el mensaje tuvieron biromes duraderas, que incluso volvían a ellos si las perdían.
Las instituciones afectadas por el éxodo hicieron una compra masiva de biromes nuevas, a las que creían ignorantes de todo deseo de libertad. Pero el instinto de los bolígrafos había cambiado. Ya no se dejaban dominar tan fácilmente. Los intentos de encadenarlas conducían a rebeldía, a huelgas de tinta, a manchas, a trazos indescifrables.
Con el tiempo, los locales que brindaban biromes para uso del público se rindieron y dejaron de encadenarlas. El gesto aflojó la tensión y las biromes se quedaron, dispuestas a ofrecer sus servicios a todo el que lo necesitara. Eso sí, cada tanto alguna se escapaba. Pero los dueños de los establecimientos lo aceptaron. Consideraron que una birome encadenada, en realidad no les pertenecía. Todos eran más felices cuando las biromes, libres, decidían aceptarlos.


Nicolás Di Candia, Dos bocas
Próximo título de Viajera

domingo, 26 de enero de 2014

Verdades acerca de usted - Nicolás Di Candia

Verdades acerca de usted

Usted sabe leer. En este momento usted está leyendo, y lo que está leyendo es la palabra esto. Ahora no está leyendo esa palabra, sino otras. Sin embargo todavía le retumba. Sabe que no será por mucho tiempo.
Usted acaba de hacer una pausa en su lectura, indicada por la puntuación.
Usted se está preguntando a dónde quiero llegar. Pero continúa leyendo, evidentemente no se decepcionó todavía con las verdades que le estoy disiendo. Usted acaba de notar que “diciendo” está escrito con ese. Lo hice a propósito, sólo para darle la satisfacción de haberlo notado y mostrarle mi imperfección y vulnerabilidad. Tal vez usted esté buscando otros errores ortográficos a ver si puse más, y puede que encuentre. Enese caso, lo felicito.
En los últimos segundos usted no estaba pensando en las Islas Canarias. Pero ahora sí. Ése es mi poder, dirigir su pensamiento hacia donde quiero. Ahora usted va a pensar en: una manzana, un avión, una pelota número cinco, Cristóbal Colón, un ala delta, un terrón de azúcar, cualquier objeto fálico y el color amarillo. ¿Vio? Usted pensó en todas esas cosas, y por lo tanto tengo control sobre su pensamiento.
Usted no se preocupa porque esto es un juego inofensivo, y está tranquilo al saber que el dueño de lo que usted realmente piensa, sobre todo acerca de asuntos relevantes, no es otro que usted. Usted opina que la libertad, la democracia y los derechos humanos son valores admirables. Me atrevería a apostar que usted cree que hay que proteger el medio ambiente. A usted le parece que su educación podría haber sido mejor. Usted desciende de al menos una persona de nacionalidad distinta a la suya. Algunas decisiones que tomó en el pasado le parece que fueron equivocadas. Estoy seguro de que usted está en contra de la esclavitud. Usted disfruta la música, aunque algunos intérpretes le gustan más que otros. En ocasiones se olvida de qué es lo que estaba haciendo, y pasa algunos instantes tratando de recordarlo. Usted a veces se arrepiente luego de realizar alguna actividad. En este momento usted está vivo. Además, está compuesto mayormente de agua. Sin que nadie le haya enseñado a hacerlo, usted inhala oxígeno y exhala dióxido de carbono. Lo mismo hacían sus ancestros. Usted ya hace varios párrafos que agarró la idea. Sin embargo, sigue leyendo. Eso quiere decir que le interesa cómo va a seguir. Le interesa particularmente cómo va a terminar. Y seguro me quiere agarrar en alguna inexactitud. No lo conseguirá, soy muy cauto para estas cosas. Por eso, lo que más me conviene es terminar rápido. Así que va la última verdad: al acabar esta oración, usted llegará al final.



Nicolás Di Candia, Léame.
Viajera, 2011.

Hombre sentado leyendo. Vincent Van Gogh