jueves, 13 de diciembre de 2012

María Victoria Verzura en Viajera Visita



María Victoria Verzura nació en Buenos Aires en 1973. Es Licenciada en Informática (ITBA). Hace varios años comparte la vida con su marido y recientemente fue mamá. Participó en varias antologías y revistas literarias. Ha leído en diversos ciclos, como Festival Buen Día y Viajera Visita y Express-Arte. Publicó su serie Girando, en homenaje a Oliverio Girondo (Zapatos Rojos), Mar Rosa un tributo a Marosa Di Giorgio (libro-objeto de Colección Valijita) y Sentir óseo (Viajera Editorial).

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Poemas para disfrutar:

Abierta de par en par
una blanca tela
libre se siente
extendiéndose hasta el punto máximo
hace formas
envolventes cuerpos
ella jugueteaba sentada a caballito
una pierna adentro
otra de pie al vacío
se suelta
movimiento continuo
manos acariciando el aire
abajo el precipicio
solo un suspiro los separa
¿acaso ella quiere vencer esa altura?
¿dejarse caer sin tiempo?
su mirada busca un punto
un calambre la recubre
todo se hace vertical
se desarme
hasta acabar



Admiro ese conocimiento
y seguridad que te caracterizan
esa palabra justa
en el momento apropiado
la inteligencia también enamora
pero detrás de tanta perfección
¿qué habrá?
¿cuál será tu punto débil?
eso que no podés manejar y varias veces te supera
vos sabías:
el amor no es tan lineal
tan perfecto
el cuerpo varía
las situaciones
el tiempo
las personas
y entonces te descoloca
hay que re adaptarse cada minuto
re aprender a amar
y a ser amado
anoche soñé que te ahogabas
en aguas turbias
y te rescataba
¿acaso ves eso en mí?
la posibilidad de hundirte
para que alguien te rescate y cuide
la vulnerabilidad amigo también es un sentimiento
que hay que experimentar
todo hace al hombre
mejorarse,  acercarse al resto
al aprendizaje eterno
al mundo verdadero
al del sentír
de la equivocación
aceptación y avance

“…Renacimiento
La futura madre aguarda
el descenso del alma
en alas del espíritu
para formar su cuerpo físico…”

Los hijos nos elijen
y nosotros con las manos abiertas
les damos cuerpo y alma
esas manos que se extienden hacia arriba
buscando un algo que dejarles
a ellos que cada día nos llenan

la flor la lleva en su pico
tan fuerte como su amor
pájaro fuerte y brillante
emblema del corazón



plantar un árbol tener un hijo escribir un libro

planté todas las flores de mi balcón
planté verdes malvones que ser hicieron rosas rojas fucsias
colores furiosos armoniosos colores vivos
trasplanté un pino enano cuidando regando sus costados para verlo crecer libre

siempre escribí poesía (primero la escribí para mí como descargo)
siempre busco decirte algo (primero a mi)
fuerte sensible perturbador (como yo)
soy tan rebuscada complicada enroscada
tiro la piedra y me escondo

pero algo tan fuerte recalcitrante duro me hizo crecer a golpes
pero algo tan dulce nuevo amoroso me hizo humana sensible madre
apenas nacido ésta unión lazo apego fue creciendo fortaleciéndose haciéndose indestructible

¡oh hijo! trascendencia pura todo mi amor para vos hijo

me quedo mirándote admirada
me quedo escuchando tus conversaciones
me quedo extasiada apenas creyendo mi maternidad

plantar un árbol tener un hijo escribir un libro
si la vida fuera tan fácil como eso
si solo con éstas tres cosas pacientes crecientes relucientes fuéramos felices

***

Aunque Monte Castro no es mi barrio de origen
es mi lugar por elección
tantas cosas han pasado
la mudanza a nuestro departamento
la primera vez que vine
me pareció un sitio lejano
y a su vez muy luminoso
me gustaba que fuera barrio y que tuviera tantos negocios
me encanta que sea tan familiar
también se produjo nuestro casamiento
y la fiesta quedó guardada en el recuerdo del barrio
Sentir Óseo, mi primer libro, se formó en las paredes de Sanabria
los festejos con amigos y familia brillaban de emoción
pero lo más importante aún no había llegado:
el nacimiento de Francisco
¿te acordás bebe la primera vez que salimos juntos a la calle?
salida obligada, comprar pañales
Jonte y Bermudez, ¡esas 10 cuadras fueron eternas!
¡cómo cambia todo, hoy casi podrías ir caminando solito!
juntos vos y yo descubrimos muchos rincones
varios espacios verdes
la plaza de All Boys por ejemplo
y tus primeras subidas en la hamaca
ahí conociste lo que es caminar sobre arena
correr a las palomas y acariciar algún perro bonachón
en la plaza San Pedro descubrimos la Iglesia
y una ceremonia tan casual como emocionante te bautizamos
nuestros negocios preferidos son los de ropa de niños, los todos por 2 pesos, jugueterías
y la calesita de la Galería
¿te acordás cuando te subí a la calesita, Franchi?
tu carita estaba iluminada
hoy tu predilecto es el castillo inflable
sos tan enérgico que una hora de saltos no te alcanza
desde tu llegada cada espacio se fue transformando
pinté cubos para armar tu rincón de juegos
ahora me falta la sillita
sentada alrededor de la mesa escribo
y te dejo salir al balcón
te veo reír
saltando, gritando, mirando a la gente y a los colectivos
me siento tranquila de saber que hicimos una buena elección
para que crezcas feliz


***
“…Asciende como la hiedra por la vertical de la cruz para alcanzar tu estrella…”


Las hojas de la hiedra
crecen subiendo escalonadas
a veces hierro a veces nubes
copos de verde
alumbran el camino
piedras y escombro
amor y esperanza
fomentan el paso
la estrella
está tan cerca como lejos
no hay sendero vertical
solo una luz tenue a seguir
y al final -si se llegael
alma del artista

Belara Michán en Viajera Visita

Belara Michán es estudiante de letras y bailarina. Da clases de danza aérea y escribe la sección de danza del periódico BaVoice. En el 2011 publicó por Viajera Editorial su primer libro, “cuerpoadentro”, donde busca el encuentro entre la poesía y la danza. Actualmente está escribiendo dos series de textos, con el deseo que crezcan: “bocabierta” y “caída”.














Aquí, poemas para ir leyendo:



De CUERPOADENTRO


Fuera de eje

*
aunque lo diga no se hace realidad
-una vez basta-
se hace esto
dictadura de una boca sobre otra
labios se aprietan dientes comisuras encierran

¿y qué llega
de tu garganta a la mía?
¿quién me traduce
tu lengua?

lo que queda después de decir
(un soplido tenue y misterioso)
se vuelve rojo arde indeterminado
y suena un breve chasquido
después de besarnos
podría ser la nota perfecta
para mis oídos
discurso de amor
si lo dicen otros
-una vez basta-
nacen flores
(las veo carcomerse, sutiles, entre sí)
-una voz basta-
para deshacerlo todo y de nuevo
el silencio infla mi boca

*
mirarte con otros
ojos nuevos
sacar la ropa
que se pliega en tu cuerpo
al levantarse mis párpados
empezar a mirarte
de adentro a afuera y por líneas intermedias
entrar
con manos de nena en tus bordes
con una boca que nunca piensa
sus crudos movimientos
solo desprende su centro, lengua libre
sale de un pozo hondo y busca aire
como planta entre el viento
acercarme a vos
a tientas


TEXTOS INÉDITOS:

*

La hembra estaba demasiado herida para oír los aullidos insistentes de quien se avecinaba con la boca entreabierta y un hilito de baba colgando. En verdad, ella sí oía pero no podía corresponder al llamado o hacer ningún gesto de acercamiento.  Él, todos los instintos afuera, la piel peluda encendida, los colmillos humedeciéndose a cada gemido.

[ahora 
no debo olvidar esa imagen primera
me necesitabas                                        me necesitás
porque si separo
comienzo del medio
como si fueran dos cosas diferentes
entonces la historia me tragará
y volveré a ser
por siempre
hembra herida

                                                                   vos también me necesitás]

*

y yo una exhalación cortante
y vos un respirar tranquilo
y yo absorbo
y vos te sorprendés
y cuánto puedo decir sin frenar
y sin mirarte
y todo pasa tan rápido
y vos no sentís el tiempo acelerándose
y yo ah
y vos me mirás
y yo tardé ¿un segundo o miles?
en dejar caer
mi diafragma
tranquilo sobre tu pecho






martes, 11 de diciembre de 2012

Alejandra Méndez en Viajera Visita


Alejandra Méndez (San Cristóbal, 1979). Es Poeta y Gestora Cultural. Ha colaborado en  revistas literarias como la “Norte”, “La Guacha” y “Analecta literaria”. Ha participado los festivales: Festival Internacional de Poesía de Rosario, Semana de las letras y la lectura, el Encuentro de poetas de Junín (Bs As) y La juntada “Nueva Poesía Argentina” (Apoa), en CABA. Coordinó el ciclo “Poesía en los Bares” (Secretaría de Cultura y Educación de Rosario), y “Poetas del Tercer Mundo” (ciclo de poesía y música). Sus textos han sido publicados en numerosas antologías. Su libro “Tarde Abedul” está próximo a editarse.

Un poema para viajar:

Yo (es decir) ésta casa blanca
de pálida luz en cencerros.
Yo (es decir) una línea inrecta
en el olvido del tiempo.
Yo (es decir) la niña en vías férreas
en apesa/ dumbre.
Yo ( es decir) pueblo, soledad,
garganta o fantasma.
Nada sé (de mí)

viernes, 7 de diciembre de 2012

Clara Anich en Viajera Visita




Clara Anich. Buenos Aires, 1981. Escribe narrativa, dramaturgia y poesía. En 2005 fundó el grupo de narradores conocido como Grupo Alejandría. Publicó Juego de Señora, ed El Suri Porfiado, 2008; Ellas, ed. Color Pastel. Y participó de las antologías 12 Rounds –Cuentos de boxeo, ed. Lea, 2012; Verso y Reverso, ed. NTV, 2011; Tres Mundos, ed. Alejandría, 2008; Poesía Manuscrita vol 2, ed. Poesía Manuscrita, 2009; Historias de Amor y Desamor, Colección Nuevos Narradores, ed. Trivium, Madrid, 2001. En teatro, su monólogo Algo de amor fue interpretado por Carmen Kohan, octubre de 2012. Y el texto Noche para dos por Sasa Guadalupe en el IV festival de Narración Oral Escénica que se desarrolló en 2009 en Cochabamba, Bolivia. También participó en las obras Splatter Rojo Sangre (Beckett Teatro) y New York (Andamio 90), de Daniel Dalmaroni, como asistente de dramaturgia y de dirección. Actualmente, es editora de Revista Casquivana y co-dirige Kiako-Anich: comunicación hecha con textura.

Aquí, algunos poemas para compartir:

Ella necesitaba un abrazo
que la encuentre
y abra de golpe sus piernas
que le diga
paráquiéntecreés
y que le quite las botas
de fem fatal y caramelos
que la descubra
llorando miedos de películas
y la consuele nenita:
todavía te falta.

*
Tu cuerpo hiede a cuerpo
de otro
que era tuyo primero,
generosa te despedazás
como yo no podría hacerlo
reís llanto ajeno
mientras ojos infantiles
ven cómo se expande tu cuerpo.
Contradicción:
es que rías tan fuerte
mientras parís.

*
Siluetas en espejo
fotografía de sombras
juegan a parecerse,
se disfrutan en el encuentro
imperfectas y deseantes.
Vos y yo:
ellas.

Acerca de "Sonomama" de Néstor Cheb Terrab


SONOMAMA de Néstor ChebTerrab

La poesía de Néstor ChebTerrab en este su primer libro se expande en un aluvión tanto verbal, como de imágenes, claves e intuiciones. Es como destapar y expulsar una caja de llaves cada una en busca de su puerta, cada una en busca de una salida o de un camino ciego.
En ese torrente el poeta “Parado en la espalda del universo” dice: “hacia una puerta gen/ arrojo piedras/ tóxicas“. Esa puerta es como la superficie de un lago vacía: la pregunta o la incisión del que escribe le crea su materia primordial, su caos, en el que el lenguaje se inmersa y es expulsado también desde ese mundo  pánico hasta el pánico del que lo ve fuera de sí. En este caso el que escribe. En ese magma “nacen/amane/seres / carentes/ (de karma mater)/despiertan con deseos nadan / (hacia la muerte)“
De golpe entre los hervores de esa combustión saltan, nítidas, fracciones de la irrealidad con clarísima poesía. Dice:” en bajante el río atrapa / ausencias // (no hay vestigios//  de que el puente vuelva/ a su lugar / de origen “. O se resuelve en un poema entero como el que, nos señala Terrab, da nombre al libro  Sonomama.
Asimetrías y un oculto y exasperado diagrama membranan estos poemas  donde palpitan las cerraduras de antiguas culturas. Si bien la recurrencia a ellas les reconoce el paradigma y la ley que instauran, la visión del escritor, advierte otras químicas: “no existe /el amor /solo/eva no/nada/ni adán/ vuela/aman mientras/ el karma / nada en vertical”.
Hasta que de pronto con una visión inédita, entre la inundación del lenguaje emerge el poema despojado, último, extrañado de su propia entidad, como una flor fuera de la naturaleza: “Un sombrero sobresale /bajo tierra / adivino la poesía / que no  conozco // entre todos/ se parecen se tocan/ se miran bajo tierra le ganan / al tiempo // un fósforo se enciende /bajo el agua”.
En los últimos poemas del libro toda aquella energía de percepciones, sus planos reales y metafísicos,  todas aquellas señales comienzan a tomar cuerpo e identidad, encuentran su persona en trabajos más claros y despojados, lo que hace pensar que por ahí irá el camino de quien apostó a un riesgo legítimo, en este poemario, sabiendo que la carga que lleva es la de un poeta verdadero.
Leopoldo Castilla


jueves, 6 de diciembre de 2012

Virginia Gallardo en Viajera Visita


Virginia G. Gallardo es economista recibida en la Johannes Gutenberg Universität-Mainz, Alemania, país donde vivió diez años. En 2011 ganó la primera mención en el Premio Casa de las Américas por su libro de cuentos El Porvenir (Simurg, 2012).





Aquí, compartimos uno de sus relatos:


La Escritora

Tengo el pelo con corte taza. No me importa mi aspecto físico. Solo me interesa la comodidad. Me baño todas las mañanas, cepillo mis dientes, mis uñas mi cabello, lavo bien mis partes íntimas. No quiero tener ladillas o pescar alguna enfermedad. La suciedad atrae a los insectos, bacterias, parásitos y a otros animalitos dañinos que pueden traer alguna peste. También lavo mi ropa todos los días. La gente piensa que no me cambio nunca porque uso siempre la misma vestimenta. Mi ropa es toda igual. Tengo cuatro camisas blancas, tres pullóveres marrones, dos faldas del mismo color, cinco pares de medias, cinco bombachas y tres corpiños. Uso zapatos abotinados porque son los más cómodos, me sirven para cuando hace frío y para cuando hace calor. Tengo dos pares iguales y voy alternando día a día para que duren más. Una vez por año cambio uno de los pares. Lo mismo hago con la ropa. Todos los años compro una camisa blanca, un par de medias, una bombacha y un corpiño. Todos los años dono a la parroquia una camisa blanca, un par de medias, una bombacha y un corpiño. Cada tres años compro una falda y un sweater marrón y luego dono una falda y un sweater marrón. No me importan la belleza o la estética, ni lo que diga la gente.

Escribí tres libros y mucha gente joven me admira. Veinte periodistas vinieron de países lejanos a hacerme preguntas. Todos esperaban que les dijera algo inteligente. Entonces yo les hablé mal de lo que querían que hablara bien y bien de lo que deseaban que hablara mal. Los sorprendí y colmé sus expectativas. Volvieron a sus casas y escribieron artículos llenándome de elogios. Me los mandaron para que los leyera. Leí algunos, no a todos porque no pude soportarlos. Decían demasiadas estupideces. A causa de eso ya casi no abro mi correo.

Vino el editor de mis libros y golpeó la puerta de mi departamento haciendo mucho ruido. Está enojado porque no atiendo el teléfono y necesita hablar conmigo. Me dice:
-          Lisa, sus libros están agotados y la gente los pide a gritos.
Le contesto:
-          No me imagino a la gente gritando por un libro. ¿De qué gente se trata?
El editor se me queda mirando. Le explico:
-          Sea más específico, dígame el nombre y el apellido de las personas que fueron a pedir mi libro.
Me dice:
-          Pero Lisa. Usted entiende. No me lo haga más difícil de lo que es. Que yo sepa, para recibir las regalías de los libros no tiene ningún reparo.
-          Haga una lista de las personas que los solicitaron y envíeselos. No me importa su dinero.  
-          No quedan copias. Necesitamos su firma. No podemos enviarlos así sin más. Los tenemos que vender. Usted necesita el dinero.
-          Yo no necesito dinero.
-          ¡Vamos, no sea caprichosa quiere!
-          Caprichosa es un adjetivo. Usted sabe lo que pienso sobre los adjetivos. Son ambiguos, no significan lo mismo para una persona que para otra. Su uso es una pérdida de tiempo y debería estar restringido. La Real Academia debería dejarse de zonceras y suprimirlos.
El editor suspira y se pasa la mano por el pelo. Mira hacia el interior de mi departamento. No lo hago pasar ni le ofrezco nada de beber. Él entonces apoya el brazo estirado en el marco de la puerta abierta y me dice:
-          Escriba otro libro si no quiere vender los anteriores.
Me encojo de hombros.
-          No escribo porque no tengo nada para decir. Ya conté lo que tenía que contar. Sería hipócrita seguir escribiendo.
Sonríe.
-          Hipócrita es un adjetivo. ¿Se da cuenta de que se contradice todo el tiempo? Dice que no quiere vender los libros, pero acepta las regalías. Afirma que no utiliza adjetivos sin embargo los usa. ¿Sabe que pienso?
-          No me interesa.
-          Se lo digo igual. Usted se cree racional, lineal y transparente, pero es en realidad complicada e irracional. Y ya se me acabó la paciencia. ¿No quiere escribir? No escriba. Ya no me interesa ser su editor.
-          De acuerdo. Adiós.
Digo y cierro la puerta. El editor pega un alarido porque sus dedos quedaron atrapados.
Desde el lado de afuera de mi departamento llora y suplica:
- ¡Por favor abra la puerta que me estoy muriendo de dolor!
No la abro. No tenemos nada más que decirnos. Después de unos minutos deja de gritar. Se oye un estruendo. Su cuerpo se debe haber desplomado sobre el piso de madera del pasillo. Sigo viendo los dedos arriba de la bisagra, se ve que se desprendieron de su mano. Noto que una parte de la puerta blanca se manchó de sangre. Voy a buscar mis guantes de goma, un trapo, un balde con un poco de agua y lavandina. Arranco los dedos de un tirón y los tiro en el tacho de basura. Limpio la puerta. Me saco los guantes, guardo los artículos de limpieza en su lugar. Me lavo las manos. Voy a buscar un diccionario para confirmar que la palabra hipócrita es un adjetivo.





martes, 4 de diciembre de 2012

Dolores Etchecopar en Viajera Visita


Dolores Etchecopar, poeta y artista visual, nació en Buenos Aires en 1956. Publicó los siguientes libros de poesía: “Su voz en la mía” (1982), “La Tañedora” (1984), “El Atavío” (1985), “Notas salvajes” (1989) “Canción del precipicio” (1994) y “El comienzo” ( 2010). Participó en varias antologías. Condujo junto con artistas de diversas disciplinas, el ciclo de poesía “El pez que habla”, que experimentó nuevos modos en las lecturas orales de la poesía . Desde el año 2010 dirige el sello de poesía hilos editora.








Aquí, un recorrido de poemas para compartir:


De La tañedora:


ORIGEN

Mesa redonda de confitería
en la que un niño apoyó sobre sus codos
a la tristeza
y miró hacia la calle
Desde entonces la tristeza no se apoya
y las mesas no son de este mundo



A UNA CIUDAD QUE SE LLEVA EN LA SOMBRA

Hay muertos en la calle desierta
Hay muertos en el puente y en el bar
Hay muertos con una sola mano
en la lenta esquina de la noche
Hay muertos en la gran hoja del cielo
y en el rocío sujetan la luna morada de los días
Los niños vuelven de las plazas
con una niebla de caballos
en los ojos de los muertos
Los insectos devoran el agrio vestido de la hierba
Hay muertos que cantan una canción de ramas
Hay muertos que andan descalzos por un jardín roto
y no les importa el suelo ni el árbol que grita
en el fondo del aire

***


De Notas salvajes



LOS CUERPOS

Pude haber extraviado tus secretos pero vi una gran manzana podrida en la cofia del sacerdote. Mi vientre lleva las cirugías de la luz. Mi hijo extraviado en mis vidas anteriores, en mis muertes, en los crujidos del bosque que sangra sobre la nieve. Luego salen del bosque los hombres que abren las bolsas y huyen con los furiosos secretos.
*
Orgía. Hay tantas marcas en tu aliento de un cuerpo que tuve hace mucho.
*
Entre las reses y las estrellas había tres prostitutas. La más joven esperaba a la aurora con un revólver entre los pechos. Pero nadie sabía nada de la aurora. Pero nadie sabía nada de la aurora.
*
Cobijo a mi madre. Nunca la vi a plena luz. Su vestido de gasa se oscurece en las fotos y yo la sostengo en el rocío. Corro mi cadáver para que ella pase por el espejo. Cobijo a mi madre. Quiero ser la esclava de la nieve donde persiste su entornada canción levísima bajo mis pies. Cobijo a mi madre o su rodilla tabú o su mano tabú o su sonrisa en el borde de otra mujer que se aleja por los siglos de los siglos. Nodrizas bicéfalas me cuidaron al alba. Levantaron las tazas, hundieron mi pelo en el agua hasta la orilla del mundo. Cobijo a mi madre por teléfono (del otro lado ella vuelca mis sonidos en un pozo). Oh madre mía, o padre mío, he sido vaciada y he sido colmada. He sido roída, mimada, tramada, separada, sustituida, succionada, complacida, desalmada, tapiada, carbonizada. Madre mía, padre mío, he sido vaciada y he sido colmada. Cobijo a mi madre. Sigo su rostro inmóvil. Ella camina por el bosque adentro de mis pasos. Pero yo no puedo entrar a la casa de la foto velada. Estoy en el lugar donde algo formula, fabrica, limpia, tritura, ordena, adjudica, requiere, almacena y desde tan alto lugar me arrojo porque ese lugar esbelto hiere mi cuerpo de abajo, el cuerpo que se desprende de lo hondo, desfigurado por lo hondo, reverdecido por lo hondo. Cobijo a mi madre. El aire mueve su rostro en el andén. Alguien vendrá a encontrarla y hará girar en ella el tiempo, otro tiempo, otro día.




CARTA A
(Poética)

y ahora que un gran fuego de palabras
mueve la campana del desierto
(mientras unos niños agitan banderitas
en los patios lanzados por la memoria hacia la noche)
ahora locamente
te esperamos
yo y la cerda chillona
aquí donde sólo cantará aquel invierno
en mi boca desaparecida



EL IDIOTA

Frente a la cabaña del idiota
pasan las vías del tren
a él le gusta que los animales
sólo tengan ojos para llegar
y le aterran las bocas
porque las bocas se comen a los ojos
cuando hablan
el idiota enciende la radio
y la deja sonar a todo volumen
mientras pasa el tren
él sólo sabe de la muerte
que un día ella podría esconderle esos sonidos
tan hondamente en el rugido de los trenes
en las bocas que se comen a los ojos
cuando hablan


***


De Canción del precipicio:


20

protejo una mano pequeña
en medio del mar
aprieto la mano pequeña
dentro de ella protejo
el latido del mar


42

lavo ropa en la leve tumba
y el color celeste
y el color final
los aleteos los ávidos pétalos
la iglesia atada a los percherones
sube la montaña
arriba cuelgo la preciosa ropa del dolor

***

De El comienzo:

2

te quiero hasta el cielo
porque en lo azul en lo rosado
en la nube blanca ya no estamos
vos y yo tan separadas
como acá tan dolidas
que cuesta tocar la risa tocar el corazón
y el cielo está para que yo te quiera
hasta la tierra
donde me falta reunir en uno solo
los dos ovillos los dos colores
tu hebra y la mía
harán la trama del tiempo que queda


49

apagón o música que desorienta
a los caballos cuando giran la cabeza
está sentada la tarde
en una margarita
(las más pequeñas cosas abrigan)
la tarde me ordena escribir
con la punta de la noche
desenterrar una raíz sin que se muera
escribir insiste los tumbos las urracas
lo que sangra por la voz
y cae de un silbido
que atraviesa el bosque llamando
escribir me ordena
no supe
el viento en los árboles amasa otro pan
tan cerca del fin