viernes, 3 de julio de 2015

Delfina Uriburu en la Bibioteca Nacional

Delfina Uriburu nació en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1990. Es comunicadora social de profesión y escritora de oficio. Estudió canto lírico y teatro hasta que descubrió la música en las palabras y empezó a asistir a talleres literarios. Participó de concursos en los que obtuvo algunas menciones y formó parte de ciclos organizados en distintos centros culturales de la ciudad. Colaboró en revistas independientes de comunicación y literatura y publicó el poemario El murmullo de los cuerpos (Textos intrusos, 2015).
Además, con su poesía estuvo presente en la segunda edición del Encuentro de la Palabra realizado en Tecnópolis.

miércoles, 1 de julio de 2015

En la feria * Delfina Uriburu


En una feria
se rasgó mi vestido dócil
ya no me balanceo
en las mismas hamacas
quebré
las cadenas crédulas

se me perdió la raíz del orden
corté las ataduras
engarzadas de ingenuidad
ahora llevo vestimenta auténtica
construyo cadenas nuevas
interpreto mis propias sensaciones



Delfina Uriburu, 2015.



miércoles, 24 de junio de 2015

Pablo Müllner reseña "Agua o niño que corre"

Sobre “Agua o niño que corre” de Eugenia Coiro

Las mujeres paren a sus hijos en el río, sin abandonar su trabajo…
El libro de poemas y prosas poéticas abre con un pequeño relato. Si uno lee con rapidez, distraído puede caer fácilmente en la trampa de esta prosa limpia, libre de valoraciones, en extremo objetiva. Una descripción de un paisaje, un pueblo, una costumbre del lugar. Parece una breve entrada de un diario de viaje. 
Al sumergirse la poeta en el agua descubre que los niños que nacen muertos, arrastrados por la corriente, se convierten en criaturas acuáticas, como grandes renacuajos, y se ocultan bajo las piedras al intuir a la visitante.
Es difícil creer que este lugar sea solo una zona en la imaginación de la poeta. O quizá, más precisamente, da un poco de miedo. 
Más que un relato plenamente onírico, parece la detección de lo irreal en la misma vigilia. La poeta parece anteponer una gran lupa a la realidad y a través de esa lente poderosa hace evidente que lo real no es tan sólido y concreto como en una primera vista. Hay un entramado muy fino entre la materia y el sueño. El mismo ojo que mira a un poblado hacer su acostumbrada pesca en el río, si ve más detenidamente, descubre que nada es tan lógico o sensato como parecía.
El tono descriptivo, la ausencia de juicios, recuerda a las narraciones rurales de Marosa Di Giorgio. Hay belleza y terror, en proporciones casi iguales. El lector no puede resistirse a seguir leyendo por más que ya se encuentre bastante perturbado.

Los fragmentos
cada desecho ínfimo 
pelos o ramas
lo vivo muerto

A partir de ahí la escritura se mueve en poemas cortos, fluidos, contundentes, como el trayecto de un río caudaloso:

(…)

Abajo
Abajo
Abajo 
Abajo
(…)

O, parafraseando, el mismo poema, como si la poeta se dejase llevar por el río al mar. O como si esta agua que corre, pudiera ser también la descripción de un hecho más sombrío. Un cadáver arrojado al mar que adquiere una nueva conciencia, 

como quien despierta 
y recobra 
la memoria de otro cuerpo

En la segunda parte “Niño que corre”, engañosamente la poeta advierte al lector de un territorio firme con la frase que se repite, se reformula, como una clave: “Con que entonces esto era la orilla”. Una orilla falsa, una orilla alucinada que cambia, como un espejismo sobre el agua.
La ilusión de una orilla en la consciencia de alguien que ha sido abandonado, de manera imprevista, a ese paisaje desolado: el mar, un confín de aislamiento. 

Esto es la orilla
la revelación
oculta bajo el agua
la distancia invisible
imposible

La mente, las palabras, la imaginación no dan descanso. La orilla transmuta se convierte en diferentes cosas-deseos-sueños de tierra firme o su equivalente emocional/psicológico:

Esto es la orilla
este querer ver en sus ojos
el despertar del mal sueño

 O, tal vez, esto es la orilla:

Algo parecido al amor me nace
apenas roto.

Aunque seguro sea que:

(…) esto es la orilla
el agua me mira
me llama 
se aleja

Estos poemas tuvieron la cualidad de cristalizarse en mi mente, llegar a solidificarse junto con la experiencia. Desde el primero momento que leí esa serie, esas “variaciones sobre la orilla”, nunca pude imaginar otra versión de los hechos: poemas escritos a partir del sueño, el mal sueño, o el deseo oscuro de experimentar el ahogarse.
Habiendo tenido yo mismo la experiencia extrema del ahogo puedo decir que esos poemas tienen mucho de esa sensación de “ya no puedo luchar más por permanecer en el superficie”… Ese ceder a la voluntad del agua, ese momento de extraña relajación en el abandonarse, en el creer que ya todo esfuerzo es inútil y entonces ceder al encanto del agua. Su propia lógica. Su propio mundo escondido. El Reino de Hades:

el mar como una madre arrastra todo 
ocupando los espacios libres
 (…)
Pero el tiempo parece detenido sobre el mar gris plateado
Un instante. Otro.
Siempre es igual.
(…)

una virgen
o una sirena
el agua sobre su cuerpo
sus ropas 
la luz

Según algunos mitólogos, las sirenas son más configuraciones de la muerte que seres plenamente formados, conscientes. Pueden asimilarse a los arcanos del Tarot, como la manifestación de los peligros que acechan, o como la muerte decide presentarse frente a los ojos –y los oídos– del los navegantes que han errado el camino.
Esta sensación de extravío resulta palpable, incomoda en gran parte de los poemas.
Sin embargo, cuando se comienza a  entrever la plena desesperanza de encontrar un camino que conduzca a  una nueva orilla, algo sucede. Aparece un “él”. 
Un “él” que produce cierta confusión: se trastocan los roles. 
¿Él es el niño hecho hombre que atrapa a la poeta, perdida en las aguas que no encuentra la orilla? 
¿O él es el marinero-lector cazado por la poeta-sirena que habitaba esas aguas profundas? 
No parece ser tan importante la oposición sino lo que esta fusión de “él con ella” produce. Comienza una transformación, incómoda, psíquica, biológica, amorosa:

Tengo un monstruo invisible adherido
un monstruoyo
engendro

En la mutación la poeta encuentra la salvación –¿tierra firme? ¿la orilla?– como si la fusión romántica y sexual fuese, en parte, morir a una forma de existencia plenamente personal, ceder a la voluntad de ese otro cuerpo extraño para hallarse en un territorio nuevo, calmo, acogedor, trascendente. Como en la filosofía oriental, cuando se alcanza la plena conciencia de la vida, del existir, se vive de forma impersonal, total, un estado de unificación que se alcanza a través del amor sin condicionamientos. 

En la mutación engendrar fundirse hundirse perderse
enamorarse 
“te amo, monstruo”
(…)
reproducción de la vida
lo vivo en mí 
lo animal

La poeta le permite al lector respirar profundo, pisar otra vez el suelo firme. Ha terminado su trance de naufragio, su peligroso encantamiento con la muerte. El trayecto por momentos difícil, incómodo, como sucede siempre con la mejor poesía, ha sido al mismo espacio de placer y fuente de revelaciones. 
El lector siente que ha emergido de la lectura con una mirada más aguda. La capacidad de ver más allá. Más allá, definitivamente: la orilla.


Pablo Müllner



viernes, 19 de junio de 2015

Ruben Sacchi reseña Relámpagos


No son rayos. no, de esos que parten la noche en dos, esos que fulminan o incendian. Son sólo esas luces que acompañan las tormentas, que preceden un rezongo. Son iluminaciones para que se pueda ver más claro en la cerrazón y sea uno el que decida si fulmina o lo incendia todo. En definitiva: son destellos de sana lucidez.
Si bien echa mano a una variedad de textos que no son de su autoría, lo hace en la forma de traducciones, y el material que aborda es absolutamente novedoso, muy poco difundido en nuestro entorno
literario.
Relámpagos es un libro dedicado al texto breve, pero no solamente incluye creaciones de otros también hay, en sus casi trescientas páginas, hermosos escritos nacidos de su pluma.
La temática es diversa, desde un emotivo relato donde mujeres chilenas preparan una bandera para reclamar por los presos políticos en Con retacitos de tela, hasta la hipocresía de la iglesia en La última tentación de Cristo, pasando por la denuncia del saqueo de piezas arqueológicas, en el poema Arrepiante.
Interesante propuesta que anticipa su correlato, ya que el subtítulo de Volumen 1 nos pone en la espera de su saga.



Por Rubén Sacchi.

jueves, 4 de junio de 2015

Viajera de Otoño * Gabriela Pedrotti

La bailarina


La bailarina de mi cajita de música
siempre bailaba
yo la abría y bailábamos
ella siempre tenía ganas
yo no.

A veces quería detenerla
y solo escuchar
la música
solo la música
y descansar el cuerpo.

Hoy me acordé de ella
le dije que se sentara conmigo
que no la voy a abrir
que la dejo libre
que haga lo que quiera
que ahora en la caja
estoy yo.

Tal vez, 
me abra.


María Gabriela Pedrotti



María Gabriela Pedrotti es Psicoanalista. Miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, en donde actualmente dicta un seminario sobre los afectos.
Su gusto por la escritura comenzó en la infancia, estos últimos años decidió comenzar a circular con sus poesías también.
Le gustan las letras en diferentes estados: inconscientes, reveladas, escondidas, tímidas y desfachatadas.
Hoy va tomando cuerpo su primer libro de poesía.  

miércoles, 3 de junio de 2015

Viajera de otoño * Sofía Ciravegna


Hojas del piso
sonrojan
junto al viento
impetuoso
gris
casi transparente
alborotado
puedo sentirlo
en el silencio musgo
penetrar los vidrios de la habitación
y relamer con la punta de su lengua
cada flor sobrante el otoño
puedo verlo
enfriar el aire de sabor amargo
garganta
succionando sus brillantes
dejándolas morir
titiritando
en ese rincón invisible y avejentado
donde me vislumbro desnuda
en cuclillas
reseca
enmudecida
diferente
mordida
transmutada
líquida
boca violeta



Sofía Ciravegna




Sofía Ciravegna, Buenos Aires, abril de 1990. 25 años, Productora, Bailarina y Fotógrafa. 
Desde el 2008 pertenece a los talleres Siempre de Viaje, Literatura en progreso con Karina Macció y está en proceso de su primer libro de poesía que se llamará "Sumergida". 
Actualmente trabaja en la "Nación Revista" como asistente y fotógrafa. Es productora, asistente de dirección de la obra de teatro "Surmenage". Y como bailarina, ensaya para una nueva obra de teatro; es coreógrafa de la productora Shock Your Cocktail y realiza shows para diferentes empresas de eventos.