sábado, 7 de junio de 2014

La Playa (Acto I) Loreley El Jaber

La playa (Acto I)


En el fondo, el mar
digamos azul, digamos fulgurante

A un costado, una mujer morena
casi desnuda
le regala al sol su piel y relame la sequedad de sus labios

Lejos, casi en diagonal, su hija trae agua
para un pozo de arena que no se deja llenar

La mujer, digamos la madre,
olvidada de su rol, deja la bikini en la lona
y decide ponerse boca arriba

Una vez que su pecho empieza a ser carcomido por el calor
aparece un hombre nadando mar adentro

Entre gota y gota de sudor, resbala su cabeza a un costado
entonces lo ve
sonríe
y
juguetona como es
quita toda tela de su cuerpo

Desnuda, morena, soleada
la mujer vuelve a mirar hacia el mar
pero esta vez no ve nada

En esa dirección sólo está la niña
que ha empezado a imitarla
Sobre la arena, su cuerpo virgen se revuelca
de pronto la saluda
y ríe

Pero ella no ve el brazo agitándose
ni el balde cansado cerca del pozo
ni la malla enteriza convertida en almohada

Sus ojos sólo alcanzan el mar que se ha vaciado de brazos
y reniegan de ese implacable azul uniforme
que interrumpe su proyectado goce

Entonces la mujer ve
ve a la niña
ve las mallas que ambas empiezan a ponerse
ve el sol que ha dejado marcas rosas en su piel oscura
ve el mar tal como es, sin manchas, y saluda a la hija y saca el libro de su cartera y
ordena la imagen


Loreley El Jaber, La Playa.
Viajera, 2010.


Bill Brandt

jueves, 5 de junio de 2014

desvarío - Mauricio Dreiling

Gugl, ergo sum


y después qué

quién sabe

o no y busco

(…)

y entonces qué

suerte nada más

tal vez certezas

(…)

pero yo me alimento de dudas

o no




desvarío /



Mauricio Dreiling, Vidrio.
Viajera, 2013.

Zoltan Bojus

Usted es de los buenos - Nicolás Di Candia



Usted es de los buenos

Enhorabuena. Como se desprende del hecho de que está leyendo, usted lee. Es momento de felicitarlo. Toda persona respetable debe leer, y usted lo hace.
Tal vez usted no sepa que existe mucha gente que nunca lee en su vida. Gente que desperdicia su alfabetización cuando la actividad más parecida a leer que practica es mirar carteles publicitarios. Por suerte usted no es de ésos. Usted lee, por lo tanto, si no es una persona ilustrada y culta, va camino a serlo.
Albricias.
Siéntase bien. Usted es superior porque lee libros. No como otros que se creen muy superiores y no leen más que revistas o diarios. Eso no es leer. Eso es consumir. En cambio, los libros no son objetos de consumo, son santuarios de la cultura y el saber. Excepto los best sellers, claro, que son revistas disfrazadas. Pero usted nunca los leería.
No. Lo que lee usted es Literatura. Por ahí no siempre de la buena, porque no sólo usted no es perfecto (aunque el hecho de que lee muestra que no es arrogante y quiere ser aún mejor), sino que no se sabe antes de leer algo si es bueno o no. Y además, leer algo malo cada tanto le permite discernir, darse cuenta de que no todo lo que brilla es oro.
Por eso la literatura designó a este texto para felicitarlo. Estas líneas están dedicadas a usted, y son lo menos que merece. Sería bueno hacerle un homenaje con toda la pompa, pero es muy difícil, porque la literatura no da mucho dinero como para andar haciendo esas cosas. Los que podrían hacerlo son los semanarios de poca monta, que tienen muchos más “lectores”, y de hecho a veces retribuyen a quienes consumen sus productos con premios de diversa índole.
Sin embargo, como es justamente el hecho de que usted no se rebaja a la cultura masiva lo que amerita nuestro homenaje, debemos contentarnos con hacerle saber que está en un círculo privilegiado. Son pocas las personas como usted, que valoran tanto la literatura que hasta la leen. Hay mucha gente que piensa
que debería leer, pero no lee nada. Son personas que pertenecen al grupo mayoritario porque ahí no corren riesgos ni sufren dificultades, y poseen la lucidez para darse cuenta de lo que hacen, pero no el coraje como para dejar de hacerlo.
Usted tal vez se codea con gente que tiene sus mismas prácticas culturales, y por eso no le parece nada extraordinario. Pero no es así. Lo suyo es meritorio. Sépalo. Ésta es una de las verdades que le acerca la literatura, gracias a que usted lee. Y así como usted sabe que leer lo convierte en una persona mejor, en
esta oportunidad nosotros, los escritores, tenemos el placer de confirmárselo directamente.
Felicitaciones.


Nicolás Di Candia, Léame.
Viajera, 2011.

miércoles, 4 de junio de 2014

Estaciones, Carlos Battilana


                                                            a Damián Fernández Pedemonte
Cada época tiene
la eficacia de un nombre.
Una posesión
un cierto vestigio en la luz
la memoria que sólo recorta
el significado
de unas pocas escenas.
Este argumento parece débil:
los hechos se destrozan con el tiempo
y nada los vuelve
posibles.
Sin embargo
hay
una especie de
música de la memoria
que resiste en su bruma.
El agua
se escucha
correr.
Los días se agrupan en alguna parte.


Carlos Battilana, Presente continuo.
Viajera, 2010.

Maggi Hambling

martes, 3 de junio de 2014

Aperitivo, de Fernando Ortiz


Entré en el bar porque estaba muy solo.
Hojas machacadas.
La muerta no abrió a tiempo las piernas
y eyaculé fuera.
Un marica me ridiculizó.
Es cosa de aguantar -alguno dijo-;
luego, el oficio de difunto es fácil.
Me sirvieron una copa de sombra.
¿Se la pongo sola o con hielo?
-preguntó el barman-.
Con hielo, si no le importa.
El hielo le da un punto de sabor peculiar a la sombra.


Fernando Ortiz, Pasos que se alejan.
Viajera, 2013.


Retrato de Henrietta Moraes, Francis Bacon.

lunes, 2 de junio de 2014

Mario Nosotti - Minuto Magdalena


Una hormiga que sube por el cable
la terraza argentina calcinada
y otras hormigas negras merodeando
su plan de operación.
Un toque transmisor y a seguir el camino
el que no está trazado en éstas vastedades
nubes despanzurradas por el filo
de los acantilados. No hay figuras humanas
no hay especies cercanas a la mía
ni huellas que atestigüen de ese
que un día caminó por este sol.
Ahora subo mi cuerpo hasta el último piso
la mochila de pocos pensamientos
el ascensor se abre
traga la luz y expulsa un respirar.
Los tumultos del mundo son apenas sonido
suelo lunar donde rolan olas secas
pocas hormigas siguen contra ruido y marea
recorren la planicie con sus rueditas negras.


Mario Nosotti, para Miinuto Magdalena, homenaje a Marcel Proust en el Club Cultura Matienzo.